Epilepsia

La epilepsia se define como un trastorno en que surgen convulsiones recurrentes sin estímulo externo. En 1870, Hughlings Jackson, planteó que las convulsiones provenían de descargas excesivas y desordenadas de los tejidos cerebrales sobre los músculos, afirmación que ha sido confirmada por la electrofisiología actual. La descarga ocasiona una pérdida casi instantánea del conocimiento, alteraciones de la percepción, trastorno de la función psíquica, movimientos convulsivos, alteraciones en las sensaciones o alguna combinación de estos fenómenos.

Las diversas manifestaciones clínicas de la enfermedad plantean una dificultad terminológica. El término “convulsión” (convulsion) denota el paroxismo intenso de contracciones musculares repetitivas e involuntarias, pero a veces el trastorno principal puede consistir solo en alteración sensitiva o de la consciencia; el término crisis epiléptica (seizure), es genérico y tal vez preferible porque abarca todas las descargas eléctricas paroxísticas del cerebro y permite su definición más cercana a la realidad. Por lo tanto, son válidas las expresiones crisis motora, convulsiva, sensitiva o psíquica. El término de epilepsia proviene del griego y significa “apoderarse de” o “aprehensión”. En algunas épocas se le denominaba “mal de caída”. Aunque son términos médicos para referirse a las crisis recurrentes, las palabras epilepsia y epiléptico todavía llegan a tener connotaciones desagradables y deben ser utilizados con deliberación en el tratamiento de los pacientes.

En el curso de muchas enfermedades clínicas aparece una primera crisis epiléptica solitaria o una serie de ellas; denota que el trastorno afectó de manera primaria o secundaria la corteza cerebral. Por su naturaleza, las crisis convulsivas de prolongarse o repetirse después de lapsos breves, denotan que el problema es el estado epiléptico, que puede ser mortal. De igual importancia una crisis epiléptica o una serie de ellas puede ser manifestación de alguna enfermedad en evolución del sistema nervioso que obligue a emprender medidas diagnósticas y terapéuticas especiales.

Una situación más frecuente y menos grave es que la crisis epiléptica sea una de una serie extensa que reaparece después de una largo tiempo y muchos de los ataques son semejantes en mayor o menor grado. En tal situación pueden ser consecuencia de una situación inactiva que persistió en la forma de una cicatriz en la corteza cerebral. Es posible que el trastorno original pasara inadvertido o tal vez se produjo en útero, al nacer, el la lactancia o bien tuvo lugar en zonas del cerebro inaccesibles a la exploración o su inmadurez era tanta que no manifestaba los signos. La resonancia magnética permite identificar zonas pequeñas de displasia cortical y esclerosis de hipocampo surgidas en el desarrollo y que tienden a ser epileptógenas. Las personas con lesiones añejas pero sutiles quizá integren la mayor parte de la población en que hay crisis epilépticas repetitivas. Si no existe alguna lesión oculta se clasifica el problema como idiopático o primario. Dentro de esta categoría existen innumerables tipos de epilepsia en que no se ha definido una base patológica y en las que al parecer no se conoce una causa primaria, excepto tal vez la genética.

 

Link de:Programa Prioritario de Epilepsia

http://www.epilepsiamexico.gob.mx/info-paciente.htm